Los datos , motor de cambio

La perspectiva des de la cual hemos de enfocar un análisis de la irrupción del big data en nuestra sociedad, y de las consiguientes políticas de datos abiertos, es la de la palanca de cambio en los modelos de gestión y de la relación entre administración pública y ciudadanos que esta cuestión supone. No sería exagerado hablar de la revolución de los datos, una de las consecuencias de la revolución digital.

El big data, los datos, los datos abiertos, son por lo tanto una gran oportunidad de transformación para nuestra sociedad, des de la perspectiva tanto de las empresas, grandes o pequeñas, cómo de las administraciones públicas. Datos son conocimiento, por lo tanto valor, valor que aprovechar para la gestión de nuestras empresas y proyectos, y cómo tal tienen que ser aprovechados. Para modernizar, abrir e innovar nuestras empresas y administraciones.

El principio que ha llevado a primer término la revolución digital es “compartir”, ¿porque no compartir?, no solo los datos, si no el conocimiento, los proyectos, para que los ciudadanos o nuestros propios trabajadores puedan participar de su diseño y de su desarrollo, haciendo partícipe a toda la organización de su propio desarrollo.

Es este el principio en que se basan las políticas de datos abiertos, ¿para que guardar celosamente la información en un cajón o archivo digital, cuando seguramente no la miraremos nunca más o al cabo de mucho, cuando mucha gente podría sacar provecho de ella? Qué sentido tiene no compartirla, a no ser obviamente que comprometa la seguridad o algún proyecto embrionario público o de empresa.

Des del punto de vista de la administración pública, dónde el cliente son los ciudadanos, este tipo de políticas son del todo necesarias. La administración, con las lógicas excepciones antes mencionadas, no tiene porqué guardar para sí datos que son de todos, menos, cuando el ciudadano es el cliente. Las potencialidades y beneficios de enseñarlos son varias, pero se pueden resumir en dos grandes bloques. Primero eficacia, el hecho de que los datos, por ejemplo de evolución de un proyecto, sean públicos (intervalo de espera autobuses, accidentes de tráfico, perfil de personas en situación de paro, evolución de las licencias de comercios, por poner sólo algunos ejemplos) tensa a la organización, la pone más en guardia para el cumplimiento de los objetivos, repercutiendo finalmente en mayor eficacia de la organización.

El segundo factor es aprovechamiento de los datos, no solo interno, que también, sino externo, por parte de los ciudadanos. ¿Cuantos proyectos empresariales, incipientes o no, pueden ayudar a desarrollar simplemente los datos publicados de un tema específico?, o ¿cuantas dudas pueden ayudar a resolver a empresas, ciudadanos o estudiantes?. Tan infinitos cómo los datos son sus posibilidades de desarrollo e imaginación.

Des del punto de vista empresarial también habría una doble vertiente de análisis, el aprovechamiento y la dinamización / modernización que pueden conllevar. Cómo ya se ha explicado en el punto anterior, el big data, sean los datos públicos publicados o cualquiera que sea su procedencia, es por si sólo una fuente de inspiración y oportunidades para emprendedores y empresas. De la misma manera, esa entrada de datos, suponen una oportunidad para dinamizar y modernizar la gestión de la empresa, haciendo copartícipes a los empleados del desarrollo de la misma, y adaptando su estructura al reconocimiento, tratamiento y aprovechamiento de los datos.

Entramos aquí en un terreno no resuelto, si bien parece lógica la obligación de las administraciones públicas de publicar sus datos, ¿ha de hacer lo mismo una empresa?. Dejando de lado aquellos datos que puedan comprometer proyectos confidenciales de la propia empresa, o la seguridad de la misma, o datos personales, más allá de estas circunstancias, y atendiendo al principio de “compartir” del que participamos todos, siempre ha de ser positivo compartirlos, cosa que se puede hacer de manera interna en la empresa (sólo para los trabajadores), cómo incluso externa participando del Big data general del cual nos acabamos aprovechando todos.

La revolución de los datos comportará cambios en nuestras estructuras organizativas, cambios necesarios, de adaptación al cambio y aprovechamiento del mismo. Es aquí donde aparecen las figuras de los Chief Data Manager o responsables de datos, que tanto sentido tienen en la administración pública cómo en la empresa privada, figuras ya en proceso de normalización en la cultura anglosajona, pero que todavía están por desarrollar en el resto del mundo.

Entramos pues en un nuevo concepto de sociedad, y por lo tanto de administración pública y también de empresas, es la sociedad inteligente, una variedad de las denominadas Smart Cities, que se denominaría Smart Citizens, o sociedad de los ciudadanos inteligentes, es en los ciudadanos (o trabajadores de nuestra empresa) dónde reside el conocimiento, y no aprovechar ese conocimiento equivale a error o a vivir y gestionar de manera extemporánea. La adaptación a las políticas de datos no tiene elección, es un si o si, adaptación o quedarse atrás.

Carles Agusti, miembro del comite técnico asssor Máster Open Big Data

@carlesagusti Director de Gobierno Abierto de la Diputación de Barcelona, anteriormente ha sido Director de Innovación y Calidad Democrática de la Generalitat de Catalunya y Comisionado de Participación Ciudadana y Asociacionismo del Ayuntamiento de Barcelona, así como Director General de Asuntos Interdepartamentales del Gobierno Catalán. Licenciado en Ciencias Políticas especializado en temas de Gobierno Abierto y Política Internacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *